sábado, 21 de febrero de 2009

Miedo y Ansiedad... ¿por qué a mi?


Las personas tenemos instintivamente la capacidad para sentir miedo, pues desde nuestros ancestros hasta la actualidad, esta emoción nos ha ayudado a discernir los momentos y las situaciones donde consideramos que corremos un peligro inminente. Nuestro cuerpo se prepara para dos acciones básicas de afrontamiento a la amenaza que tenemos cerca, es decir, el ataque o la huida. Considero, que con el paso del tiempo; la sobrepoblación mundial; el exceso de estímulos visuales, auditivos, entre otros; el estrés; las presiones; etc., nuestra capacidad de identificar el miedo se fue confundiendo con los sucesos diarios, dando aparición a la ansiedad.
Debido a la similitud de las sensaciones entre estas dos, se confundieron los términos y comenzaron a entremezclarse. Es así, que existe tanta gente que sufre de fobias a distintos estímulos, y los considera en muchas ocasiones, como algo irracional, pues realmente no existe un peligro real y tangible.

Se puede apostar con seguridad, a que la mayoría de los seres humanos, han sufrido de algún episodio de miedo o de ansiedad a lo largo su vida. Sin embargo, muchos se inquietan aún más por toda la sintomatología tanto cognitiva, fisiológica y conductual que éstas conllevan.
Yo, como muchas otras personas, me he preguntado ¿por qué a mí?, ¿Por qué no le tengo miedo a otras situaciones o a otras cuestiones?, ó ¿por qué los demás pueden convivir tranquilamente con los objetos o escenarios que a mi me aterran? Muchos nos hemos hecho estas preguntas en distintos contextos. Pero no todos buscamos una solución y no le ponemos remedio, pues es muy difícil afrontar nuestros miedos, porque estamos acostumbrados a evitar, ignorar o alejar para sentir un alivio inmediato.

Debemos conocer y reconocer, lo más que se pueda, toda aquella información que rodea a las situaciones que queremos examinar y afrontar. Sabiendo qué es lo que sucede alrededor de la circunstancias, sólo así podremos manejarnos mejor ante ellas.

La ansiedad y el miedo son dos respuestas normales a una amenaza percibida, todos los seres humanos las hemos sufrido no sólo en una sino en varias ocasiones. Es importante conocer la diferencia de éstas, pues atañe a la relevancia de aterrizar información para la psicoeducación. La primera es activada por una amenaza vaga o poco clara, es una reacción de tensión sin origen o fundamento claro y aparente, es más vaga, imprecisa y menos focalizada, mientras que la segunda, al contrario, es activada por una amenaza bien definida (Peurifoy, R 1993). El miedo es una respuesta emocional que todos tenemos, que se activa ante circunstancias que representan peligro para nuestro organismo. Aunque las reacciones de miedo sirvan para protegernos cuando afrontamos una situación potencialmente peligrosa, ellas pueden ser desadaptativas en otras situaciones (Ledoux, 2000). El miedo es una experiencia muy común para los seres humanos y se trata, además, de una experiencia que tiene un importante valor adaptativo para la supervivencia de la especie. Normalmente cuando hablamos de miedo adaptativo nos referimos a un conjunto de sensaciones que se ponen en marcha como respuesta normal ante peligros reales (Marks, 1987). Sin embargo, cuando estas sensaciones se experimentan en situaciones que no suponen una amenaza real, nos encontramos ante un miedo que ya no es adaptativo.

Ambos dirigen a síntomas desagradables tanto mentales (confusión, desprotección, inquietud, pensamientos negativos, etc.) como físicos (tensión muscular, taquicardias, sudoraciones, etc.)

Existen diversos síntomas de ansiedad, algunos son más comunes que otros, sin embargo, esta tesis es un caso único, y expondré aquellos que son más frecuentes en mí, al estar cerca de mi estímulo fóbico.

Respuestas fisiológicas:
Disnea
Taquicardia
Temblores
Parestesia (entumecimiento o sensación de hormigueo)
Calor o escalofríos
Dolor o molestia en el pecho
Sudoración
Sofocos
Nauseas o molestias en el estomago
Sensación de irrealidad
Hipertonía
Mareo y sensación de inestabilidad


Respuestas motoras:
Hiperventilación
Movimientos oculares y de cabeza rápidos
Tensión corporal
Morderse los labios, temblor en ellos
Morderse las uñas
Movimientos rápidos de dedos
Llanto esporádico
Tartamudeo
Bostezo

Respuestas cognitivas:
Miedo subjetivo
Ansiedad anticipatoria
Confusión
Hipervigilancia
Exageración de la respuesta de alarma
Irritabilidad

En conclusión todos los seres humanos hemos pasado y pasaremos por episodios de ansiedad y miedo, pues son propias del ser humano. Y quien diga que tiene todo bajo control y no le teme a nada, seguro es quien más miedo tiene hacia la vida.