
Hay muchos mitos y temores acerca de asistir por primera vez a una terapia psicológica. Hay individuos que tienen miedo a ser considerados como “locos”, “desadaptados”, “que no tienen el control de sus propias vidas”. Este tipo de etiquetas, en ocasiones, no permiten que los sujetos tomen una decisión acerca de buscar y recibir ayuda externa.
El acudir a una psicoterapia, no significa que estas etiquetas sean verídicas. Ciertamente, decidir llevarla a cabo conlleva a ciertos choques emocionales, mentales y de conducta, sin embargo dentro de la terapia se pueden tratar desde los temas más comunes y corrientes hasta los casos más complicados.
Hay que dejar en claro que un psicólogo es un especialista en la materia, no sólo de la salud mental, sino social, familiar, individual, de pareja, laboral y de otros muchos campos básicos de la vida del ser humano.
También es cierto que hay muchos pseudos psicólogos quienes dicen saber cómo tratar a los pacientes y sus distintas demandas, cuando realmente no tienen ni los conocimientos ni la experiencia necesaria para tratar las problemáticas que se les presentan a sus pacientes. Por ello, muchas personas consideran al gremio de los psicólogos como charlatanes. Sin embargo, hay que recordar que todos somos diferentes, que tanto hay médicos malos como hay médicos buenos. Hay dentistas terribles y hay otros excelentes. Hay grandiosos profesores y también hay algunos terribles. No podemos encasillar a un grupo por el error de algunos cuantos.
Para evitar este tipo de ideas, al igual que con otro profesionista, siempre es primordial revisar con anticipación sus credenciales y diplomas, su experiencia, conocimientos, sus logros y estudios. Y si es posible, pedir referencias de su trabajo.
También, es trascendente saber los tipos de terapias que hay dentro de la consulta psicológica. Saber qué es lo que queremos y necesitamos, y de esta manera escoger cuál será la mejor terapia para uno mismo. Dentro de las más conocidas se encuentran: el psicoanálisis, la terapia cognitiva conductual, la Gestalt, la Sistémica, entre otras muchas. Cada una trabaja los conflictos, los afrontamientos y las resoluciones de manera distinta, por esto, es la relevancia de saber elegir y decidir qué terapia es mejor para cada uno.
La cuestión ahora es ¿cuándo acudir a un psicólogo? Puede haber muchas respuestas para esta pregunta. Cada cabeza es un mundo, y cada quien puede decidir cuándo es el momento correcto. Igualmente, es oportuno asistir a terapia cuando alguna situación específica no nos permite continuar con la vida cotidiana, es decir, cuando sentimos obstáculos para realizar ciertas cuestiones o situaciones por algún motivo, el cual no sabemos o no podemos controlar. A pesar de que la especie humana, por siglos, hemos estado acostumbrados al cambio y a la evolución, muchas veces nos encontramos ante problemas de adaptación, los cuales todos los seres humanos tenemos, unos a mayor y otros a menor medida.
Los psicólogos, según su área de especialidad, deben enseñar a los pacientes a resolver estos problemas, es substancial estar conciente de que un psicólogo jamás debe solucionar los problemas de sus pacientes, el profesional especializado en lo psicológico debe surtir de herramientas de resolución, para que sea el paciente mismo quien encuentre las respuestas a sus propias demandas. Un psicólogo jamás debe tomar una decisión que le corresponde a su paciente. Lo elemental es que sea este último quien tome sus propias decisiones a partir de ejercicios, herramientas y la adquisición de nuevas habilidades. Es como la metáfora del pescador: Si a un pescador le das un pescado, nunca aprenderá a pescar, y siempre estará esperando a que se le den las cosas en la mano, porque no tendrá la habilidad de hacer su propio trabajo, en cambio si se le enseña a pescar, podrá utilizar esta nueva habilidad para sobrevivir.
A final de cuentas, la decisión sobre cuándo ir al psicólogo, dependerá 100% de la persona que lo solicite, no debe ser presionada por personas externas, debe ser el individuo quien conciente de sus alcances y limitaciones este convencido de que asistir a terapia es lo mejor para él. El asistir a consulta con un profesional de la salud mental, no quiere decir, bajo ninguna circunstancia, que la persona “este mal, loca, errada y sin control”. Quien desea asistir es un sujeto en búsqueda del mejoramiento personal, para que a su vez exista una mejora en su esfera vital.